La Conspiración de Querétaro

La Conspiración de Querétaro fue el nombre dado a una serie de reuniones clandestinas que tuvieron lugar en el año de 1810 en la casa del corregidor de la ciudad de Santiago de Querétaro, José Miguel Domínguez. Estas reuniones conspirativas eran de carácter independentista, siendo el germen directo del movimiento de independencia mexicano.

Antecedentes

La crisis que se produjo en España con la invasión francesa en 1808 y la abdicación de Fernando VII, aunada a la efervescencia independentista que tenía lugar a raíz de la formación de los Estados Unidos, tuvo un inevitable eco en Nueva España. Al derrocamiento del Virrey José de Iturrigaray en 1808, siguió la Conjura de Valladolid del año siguiente. Los conjurados de Valladolid fueron descubiertos y capturados, pero fueron en general puestos en libertad por diversos motivos; esto permitió que algunos de ellos pudieran continuar su actividad política.

Es considerada la conspiración de mayor envergadura de las que habían tenido lugar en México hasta ese momento. El corregidor de Querétaro, José Domínguez, puso a la orden su casa para las reuniones. Los cabecillas militares de la conjura fueron Ignacio Allende y Mariano Abasolo. El alcalde Ignacio Pérez y el capitán Juan Aldama jugaron papeles cruciales al final de la conspiración. Pero quizá la figura más conocida de este movimiento fue el sacerdote jesuita Miguel Hidalgo y Costilla, recordado por la historia como el cura Hidalgo.

Los movimientos de independencia estaban tomando forma en toda América, bajo la influencia de la Ilustración, el surgimiento de los Estados Unidos y la Revolución Francesa. Ya en la Nueva España varias conspiraciones habían intentado iniciar un proceso independentista, pero no habían tomado forma, ya que solían ampararse en la restitución de Fernando VII. El movimiento de Querétaro surge al amparo de ideas similares, estimulado por la recién desarticulada Conjura de Valladolid. Incluso es posible aventurar que fue continuación de la misma, aunque con distintos protagonistas.

Desarrollo de los acontecimientos

La conspiración tuvo sus inicios en la ciudad llamada entonces San Miguel el Grande, donde Allende y Abasolo empezaron sus reuniones, influidos por la Conjura de Valladolid. Posteriormente entraron en contacto con personajes destacados de la ciudad de Querétaro, como el corregidor José Domínguez y su esposa Josefa Ortiz, que pusieron a la orden su casa para que los conspiradores se reunieran. Se pusieron en contacto con el sacerdote Miguel Hidalgo, párroco de Dolores, ya que conocía a personajes influyentes y podía ser un líder con arraigo popular.

La conspiración tenía como como primer objeto desplazar a los españoles de los puestos de autoridad, para lo cual se recurriría a una insurrección armada, programada inicialmente para el 2 de diciembre de 1810, y luego para inicios de octubre, momento que a los militares pareció más adecuado. Sin embargo, los frecuentes viajes de los conjurados entre Dolores y Querétaro levantaron sospechas desde agosto, y fueron delatados; en especial destacan las varias acusaciones del empleado de correos José Mariano Galván. Pero las denuncias fueron desestimadas. Sólo se tomó acción cuando uno de los conspiradores, el capitán Joaquín Arias, se denunció a sí mismo y a los otros.

Descubierta la conjura, para el día 14 de septiembre el corregidor Domínguez se apresuró a protegerse denunciando a los demás, aunque retrasó los protocolos de captura de los conspiradores para darles tiempo de escapar. Su esposa, Josefa Ortiz, tuvo tiempo de poner sobre aviso al alcalde Ignacio Pérez, que partió al galope. La conspiración había quedado al descubierto.

Acontecimientos posteriores

Pérez viajó hasta San Miguel el Alto, donde notificó las novedades a Juan Aldama. Éste de inmediato viajó a Dolores y se puso en contacto con Allende e Hidalgo. En la madrugada del 16, toman la decisión de iniciar de inmediato la insurrección, para lo cual Hidalgo aprovecha la misa de domingo para dirigir un sermón a la multitud, en contra de los llamados representantes de la autoridad española y del mal gobierno. Esta arenga es recordada históricamente como el Grito de Dolores, y marca el inicio de la independencia mexicana.