La Batalla de Las Cumbres

La Batalla de las Cumbres es como se conoce al primer enfrentamiento armado ocurrido entre los ejércitos mexicano y francés durante la Segunda Intervención Francesa en México, que derivaría en el Segundo Imperio Mexicano. Tuvo lugar el 28 de abril de 1862 en las montañas llamadas Cumbres de Acultzingo, en el estado de Veracruz.

Antecedentes

En 1861, el Presidente Benito Juárez decretó una suspensión de pagos de la deuda externa, lo que provocó que los gobiernos de Inglaterra, Francia y España enviaran a México un conjunto de navíos de guerra para exigir el pago de la misma. La situación generó una gran tensión entre los cuatro países, sin embargo, las gestiones de Manuel Doblado, que era ministro de Relaciones Exteriores, lograron los Convenios de la Soledad, mediante los que el ejército inglés y el español deciden regresar a sus respectivos países.

Doblado pudo lograr que ingleses y españoles abandonaran México, pero no pudo hacer lo mismo con los franceses, que además habían sido los más interesados en exigir el pago de la deuda. Por otra parte, existía el interés en Francia de imponer en un país como México una monarquía a la usanza europea, incluso colocando en el trono a un monarca de extracción europea. Francia decide entonces no adherirse a los Convenios de la Soledad, y de inmediato comienza una invasión, que se conoció como la Segunda Intervención Francesa en México.

Deciden un avance hacia la capital desde el puerto de Veracruz, usando una de las rutas más complicadas de transitar: las Cumbres de Acultzingo, que contaban con un accidentado paso por el sistema montañoso para poder adentrarse hacia el país.

Desarrollo de los acontecimientos

El general Ignacio Zaragoza cae en cuenta de que el ejército francés es más numeroso y experimentado, e incluía regimientos de soldados de élite conocidos como zuavos, al contrario de su propio ejército, formado en su mayoría por reclutas de corta edad. Decide por tanto, en vez de plantar combate franco al invasor, dificultar su tránsito a través de las montañas. Esto se logra a través de frecuentes combates breves, que tenían la intención de causar daño progresivo en las filas francesas. Los ataques eran terminados replegándose para evitar recibir daños de los más expertos militares franceses.

la batalla de las cumbres

Esta estrategia se llevó a cabo con la intención adicional de que los jóvenes mexicanos ganaran experiencia en combate. Al tener menos entrenamiento que los invasores, el riesgo de ser diezmados, si presentaban combate frontal, era demasiado grande. Las escaramuzas continuaron durante todo el día, y al final del mismo, se ordenó una retirada mexicana, ya que el general Zaragoza consideró que el objetivo de retrasar y dificultar todo lo posible el paso de los franceses a través de Acultzingo, se había logrado. Por otra parte, las fuerzas mexicanas sufrieron una décima parte de las bajas que  provocaron al ejército francés, con lo que, si bien no ganaron la batalla, lograron un objetivo táctico importante.

Acontecimientos posteriores

La preparación de la Batalla de las Cumbres probaría ser sumamente efectiva cuando el cinco de mayo siguiente, los soldados de Zaragoza se apuntaran un resonante triunfo frente a los franceses en la Batalla de Puebla. Las tácticas empleadas por los mexicanos, muy similares a las de las guerrillas, serían una constante durante toda la intervención, y contribuirían al desgaste experimentado por el apoyo francés al Segundo Imperio Mexicano, que terminaría desmoronándose con el posterior retorno de Benito Juárez a la Presidencia de México.


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