La Batalla de San Jacinto

La Batalla de San Jacinto fue un enfrentamiento ocurrido en el marco de la Independencia de Texas, el 21 de abril de 1836, en una llanura entonces llamada San Jacinto, hoy parte del condado de Harris. Las fuerzas militares texanas se enfrentaron a las tropas de México.

Antecedentes

El territorio de Texas pertenecía originalmente a los Estados Unidos de México, pero formaba parte de un cinturón territorial poco poblado por mexicanos, y en gran parte desértico. Como parte del interés para corregir esto, el gobierno mexicano otorgó facilidades a quienes quisieran poblar tales territorios, extensiva a colonos de otros países. Esta política fue ampliamente aprovechada por colonos estadounidenses, que poblaron masivamente Texas y otros estados del norte mexicano.

Pero México, siendo una nación recién creada e inestable, no resultaba atractiva para los colonos, que se interesaron por la idea de sumar este territorio a los Estados Unidos. De este modo, se fraguó un movimiento separatista para independizar a Texas del territorio mexicano.

El ejército mexicano había logrado importantes victorias frente a los independentistas texanos, lo que no solamente les infundió confianza, sino que también les proporcionó ánimos para adentrarse en territorio texano y sofocar el movimiento mediante una victoria decisiva.

Al mando del general Santa Anna, el ejército de México se adentra en Texas, con el propósito de derrotar a Samuel Houston. De ese modo, el 19 de abril alcanzan la llanura donde confluyen los ríos San Jacinto y Buffalo Bayou, conocida como Llanura de San Jacinto. Santa Anna, confiando en su superioridad numérica, hace descansar a sus tropas, sin tomar ninguna precaución especial. Pero Houston y los texanos se repusieron y consiguieron refuerzos.

Desarrollo de los acontecimientos

Luego de una breve deliberación, Houston decidió atacar las posiciones mexicanas. Las tropas de Santa Anna se hallaban en pleno descanso, durmiendo o comiendo, y la mayoría de los soldados se hallaban desarmados y sin equipamiento. El ataque fue sorpresivo y los resultados devastadores. Al no poder reponerse, la situación, más que un enfrentamiento, fue una matanza. Los soldados mexicanos que no murieron durante la oleada inicial del ataque fueron muertos intentando huir, ya que se dispersaron sin preocuparse de los enseres y armas que dejaban atrás.

El resultado se podía ver en el conteo de bajas: mientras los soldados mexicanos murieron por centenares, las bajas del lado texano no llegaron a diez. Centenares de mexicanos fueron tomados prisioneros, incluyendo al mismo Santa Anna, que fue capturado en su tienda mientras dormía.

En menos de una hora, las tropas mexicanas, numéricamente superiores, y más equipadas, fueron dramáticamente diezmadas. En virtud de las condiciones en que se dio este enfrentamiento, algunas personas consideran que no merece ser llamado “batalla”. Otros van más allá, y haciendo gala de un tono que no deja de ser burlón, no hablan de Batalla de San Jacinto, sino de Siesta de San Jacinto.

la batalla de san jacinto

Acontecimientos posteriores

La captura de Santa Anna, líder militar mexicano, hacía más grave la derrota. Fue obligado a reconocer la independencia de Texas y a ordenar el retiro de las tropas mexicanas, aunque la reacción en México fue destituirlo y rechazar el Tratado de Velasco, que reconocía dicha independencia.

Con todo, México no pudo jamás volver a tener una posición que le permitiera estar tan cerca de recuperar Texas. Los mexicanos tuvieron que firmar luego el Tratado de Guadalupe Hidalgo, mediante el cual perdían no sólo Texas a favor de Estados Unidos, sino toda la franja de estados del norte que llegaba hasta California, quedando privados de más de la mitad de su territorio original.

Actualmente, cerca del sitio de la batalla se fundó la ciudad de Houston, y existe un monumento conmemorativo.


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