La Batalla de San Juan de Ulúa de 1568

La Batalla de San Juan de Ulúa de 1568 es el nombre que se le dio a un enfrenamiento entre la Armada Española y una flotilla de piratas ingleses que tuvo lugar el 23 de septiembre de 1568, teniendo por escenario la Fortaleza de San Juan de Ulúa en Veracruz, en el entonces Virreinato de Nueva España.

Los comandantes de los navíos ingleses que estuvieron involucrados en el combate eran John Hawkins y el célebre corsario Francis Drake. El comandante de la flota española era Francisco Luján.

Antecedentes

La rivalidad entre ingleses y españoles era patente en el siglo XVI, a medida que las tierras que iban encontrando mostraban recursos en gran cantidad. Para 1568, la reina de Inglaterra, Isabel I, y el rey de España, Felipe II, tenían suscrito un acuerdo de tregua, pero en vista de la situación en las colonias, era un pacto muy endeble, que podía ser roto por cualquier motivo.

De hecho, era frecuente que piratas ingleses se dedicasen al pillaje de barcos y puertos coloniales españoles, situación que agregaba más tensión a la acalorada situación en que se hallaban ambos reinos.

La pequeña flota comandada por Drake y Hawkins había dedicado todo el año anterior al pillaje de puertos y buques españoles en el área del Caribe, por lo que se había hecho de un considerable botín. Se dedicaban también al tráfico de esclavos, en el que los tratos eran consumados a la fuerza.

Las embarcaciones inglesas habían sufrido desperfectos debido a un temporal en Cuba, y decidieron tomar rumbo a Veracruz para realizar las reparaciones respectivas y aprovisionarse, con el fin de regresar a Inglaterra. Decidieron entonces disfrazar las seis naves, colocando en ellas la bandera española.

Para esas fechas se esperaba en Veracruz la llegada del nuevo virrey, Martín Enríquez de Almansa. El transporte del virrey era escoltado por una flota de la Armada, al mando de don Francisco Luján.

El 14 de septiembre arribaron a Veracruz los ingleses, antes que los españoles, y fueron recibidos sin sospechas, dado que en el puerto se esperaba una flota amiga. Al llegar a puerto, los ingleses tomaron como rehenes a los funcionarios y comerciantes que habían salido a recibir al virrey. Tres días después llegó el virrey, escoltado por 4 naves de la Armada Española.

Desarrollo de los acontecimientos

Ante esto, los ingleses optaron por negociar su salida de Veracruz, explicando que sólo estaban allí por provisiones y reparaciones, cosas por las que prometieron pagar. Prometieron además que respetarían la vida de los rehenes si se les permitía seguir su camino, amparados en la tregua entre españoles e ingleses.

Pero Hawkins y Drake no contaron con que ya eran conocidas sus fechorías en las colonias, y que desde todo punto de vista, ellos habían roto la tregua con sus actos. A pesar de unos últimos intentos de negociación, Luján ordenó el ataque el 23 de septiembre, que se coordinó con las baterías en el fuerte.

El ataque español no pudo ser repelido por los ingleses, que perdieron su nave insignia, comandada por  Hawkins. Este se trasladó a otra nave, y abandonó la batalla junto con Drake, dejando a su suerte a los demás. Esto fue calificado como acto de cobardía por los españoles, que además de todo, recuperaron lo saqueado por los piratas.

Acontecimientos posteriores

En la huida, y con el fin de aligerar viaje, Drake y Hawkins dejaron en la costa americana gran parte de su tripulación, que quedó a merced de los nativos. Drake llegó primero a Inglaterra, narrando una historia fantástica sobre cómo venció a los españoles, y cómo había muerto Hawkins. La historia no fue creída, dado que llegó sin el botín, y porque Hawkins llegó poco después.

A pesar de que Francis Drake fue encarcelado, posteriormente volvió a gozar del favor de la reina, y se convirtió en uno de los corsarios más temibles del Caribe, posiblemente animado por el recuerdo de esta derrota.