La Virgen de Guadalupe en la historia de México

La virgen de Guadalupe (oficialmente Nuestra Señora de Guadalupe) es una admonición de María, que de acuerdo con la tradición cristiana fue la madre de Jesús de Nazareth. También conocida como la Virgen María, es una de las figuras más veneradas por la fe católica. La admonición de Guadalupe es la más representativa del catolicismo en México, al punto de ser la Santa Patrona del país. Está representada en un lienzo que se halla en la Basílica de Guadalupe, en México.

Descripción

El lienzo que muestra la imagen de la virgen está confeccionado con fibras de ayate, que es una especie de agave o maguey. Tiene aproximadamente un metro con cinco centímetros de ancho, y un metro con setenta de alto. En la tela se representa a María de pie en actitud de oración, y los ojos semicerrados, rodeada por un resplandor dorado y posada sobre una medialuna oscura con los extremos hacia arriba; todo el conjunto se halla sostenido por un ángel. Los personajes representados tienen rasgos propios de las etnias indígenas de México.

La tela, la pintura y la técnica utilizada en su confección ha sido motivo de estudios diversos, que no parecen haber arrojado resultados concluyentes. Si bien se parte de que en su elaboración intervinieron manos humanas, no se ha llegado a acuerdos que permitan establecer cómo fue elaborada, ni la razón de su longevidad, puesto que se sabe que la fibra de maguey se deteriora en pocos años.

Historia

A pesar de no contarse con una historia verificable sobre el origen de la imagen, la tradición registra un relato sobre la misma que se remonta al año 1531, narrado en el texto Nican Mopohua, de Antonio Valeriano.

Según el texto, un chichimeca llamado Cuauhtlatoatzin, bautizado cristiano, y llamado luego Juan Diego, caminaba cerca del cerro Tepeyac el 9 de diciembre de 1531, cuando se encontró con una aparición de la Virgen María. Esta le habló, indicándole que le pidiera al obispo la construcción de un templo en ese lugar. Ante el escepticismo del obispo, se cuenta que la virgen se le apareció a Juan Diego tres veces más. Para la última aparición, la Virgen indicó a Juan que llevara en su tilma, al obispo, flores recolectadas de la cima del cerro. El clima de la fecha (12 de diciembre) no habría permitido hallar flores, pero Juan Diego las halló y recogió una cantidad de ellas en su tilma.

Cuando bajó con el ramo, no sólo sorprendió al obispo por las flores mismas, sino que en la tilma había quedado impresa una imagen de la Virgen, hecho que fue considerado milagroso. Una quinta aparición ocurrió en la propia casa de Juan Diego, donde su tío se hallaba enfermo. La Virgen, según el relato, sanó al hombre. La instrucción adicional era que María debía ser adorada con el nombre de Guadalupe.

El culto en este templo fue posteriormente motivo de debate entre las autoridades religiosas durante la colonia, ya que los rasgos indígenas eran señal de sincretismo, o intención de los locales de adorar a sus dioses ancestrales usando una imagen católica para disimularla. Esta opinión era reforzada porque en ocasiones se usaba el nombre Tonantzin para referirse a la imagen. Sin embargo, el culto perduró; se le atribuyeron milagros y se difundió por todo el país.

La imagen de la Virgen de Guadalupe ha aparecido de diversas maneras en la historia mexicana, por ejemplo en el estandarte que usó Miguel Hidalgo al iniciar la lucha independentista, o como símbolo del Primer y del Segundo Imperios Mexicanos.

Probablemente, la historia más significativa tiene que ver con el general independentista Manuel Félix Fernández, que cambió su nombre a Guadalupe Victoria debido a que atribuyó a la intervención de la virgen una de las victorias más significativas que obtuvo en combate.

Actualidad

La importancia de la Virgen de Guadalupe para México trasciende lo religioso y llega hasta lo cultural, al punto de que, a pesar de que la cosmovisión laica y la católica los llevó incluso a enfrentarse en guerras, ningún bando ha dejado de respetar a la imagen de la virgen como símbolo de su cultura. Y en la actualidad, cada 12 de diciembre, los mexicanos observan como uno de sus feriados más significativos, la aparición de la Virgen a Juan Diego.