La Batalla de Celaya

La Batalla de Celaya fue un enfrentamiento bélico ocurrido en el marco de la Revolución Mexicana, entre las tropas de la División del Norte, y las del Ejército Constitucionalista, en el estado de Guanajuato, México, cerca de la ciudad de Celaya. Se desarrolló en dos partes, que tuvieron lugar entre el 6 y el 15 de abril de 1915.

La División del Norte estaba comandada por el mismo Francisco Villa en persona, en tanto que los constitucionalistas presentaron batalla a las órdenes del general Álvaro Obregón. El ejército constitucionalista era leal al gobierno de Venustiano Carranza, que había derrocado a Victoriano Huerta y pretendía establecer un gobierno constitucional.

Antecedentes

Las diferencias entre los jefes revolucionarios, como Francisco Villa y Emiliano Zapata, por un lado, y el presidente Venustiano Carranza, por el otro, se habían vuelto insalvables. Carranza intentó conciliar las posiciones en la Convención de Aguascalientes de 1914, pero estas fracasaron, culminando con una avanzada de Villa y Zapata sobre la Ciudad de México, y la huida de Carranza a Veracruz.

Villa avanza hacia el este, luego de nombrar a Eulalio Gutiérrez como nuevo presidente, con la intención de dar el golpe de gracia a Carranza, para establecer un nuevo gobierno.

Luego de la huida de Carranza, la moral de los revolucionarios como Villa y Zapata estaba en alto; pero mientras Zapata manifestaba que su intención nunca había sido derrocar al gobierno, Villa sí parecía tener intenciones en ese sentido. Para ello, debía derrotar al Ejército Constitucionalista, y derrocar a Carranza. Es en ese marco que se produce el avance hacia el este de la División del Norte, que tuvo las primeras escaramuzas con los constitucionalistas en Guanajuato.

Las fuerzas de Villa se instalaron en Irapuato, donde recibieron noticias de que Obregón y sus tropas se encontraban acantonadas en Celaya, más al este. De este modo, Villa decide, a pesar de los consejos en contra, avanzar hacia esa localidad. De todos modos, las tropas de Villa presentaban ventaja numérica, además de la moral alta y ferocidad en el combate.

Desarrollo de los acontecimientos

El ejército de Villa se presentó a batalla el 6 de abril, con el ánimo bastante alto por su superioridad numérica, calidad de su armamento y proverbial agresividad. Además, sus más recientes campañas habían sido rotundos éxitos. Y de hecho, al principio lograron replegar a las tropas constitucionalistas desde El Guaje hasta Celaya.

Allí sin embargo, Obregón logró reagrupar a sus tropas, en tanto que Villa se apresuró, deslumbrado por su posición ventajosa. Desplegado estratégicamente, el ejército de Obregón resistió las embestidas de las tropas de Villa, ocasionándoles severos daños. Pudieron resistir el primer día. Al segundo día, aún mejor reagrupadas y reaprovisionadas, no sólo resistieron las embestidas del Ejército del Norte, sino que pudieron pasar a la ofensiva e infligir a las tropas de Villa una primera derrota.

Los combates entraron en una pausa de seis días, que ambos ejércitos aprovecharon para reponerse. Villa estaba decidido a derrotar a Obregón, pero no supo aprovechar sus ventajas, ya que sus ataques eran frontales y desordenados, intentando romper las líneas enemigas por la fuerza. Obregón se dio cuenta de esto y planificó una estrategia de resistencia y desgaste.

Desde el día 13 hasta el día 15, los embates de Villa fueron minando las fuerzas y la moral de las tropas, hasta que el Ejército Constitucionalista estuvo en posición de contraatacar. La estrategia de Obregón fue exitosa, y la derrota de la División del Norte fue total.

Acontecimientos posteriores

Luego de Celaya, hubo otros enfrentamientos entre los dos bandos enfrentados, pero la batalla de Celaya tuvo una influencia decisiva en el desarrollo del conflicto. En una de las batallas posteriores, en León, Obregón fue víctima de una herida que le ocasionaría la pérdida del brazo derecho. Pasó a la historia, no obstante, con el apodo de “El manco de Celaya”.