La Batalla de Columbus

La Batalla de Columbus es el nombre con el que se recuerda la incursión armada llevada a cabo por un grupo de insurgentes mexicanos a las órdenes de Francisco Villa en el pueblo de Columbus, Nuevo México, el 9 de marzo de 1916. Los revolucionarios fueron enfrentados en el pueblo por soldados estadounidenses destacados en el Campamento de Caballería Columbus.

El protagonista central de la incursión fue el líder revolucionario mexicano Francisco “Pancho” Villa,  en tanto que el pueblo fue defendido por el coronel Herbert Jermain Slocum, comandante del decimotercer Regimiento de Caballería.

Antecedentes

Luego de la Batalla de Celaya en 1915, la estrella de Francisco Villa fue declinando rápidamente. Las derrotas militares se sucedieron con rapidez, y Venustiano Carranza se consolidó como presidente, ganando reconocimiento internacional y apoyo militar. Villa no se dio por vencido, y continuó sus acciones aunque su peso político estaba muy disminuido.

Algunas fuentes indican que la incursión de Villa en Columbus se produjo mientras buscaba a un comerciante de armas estadounidense, que le había vendido municiones en mal estado. Otras aluden a la intención del revolucionario de tomar represalias, aún a pequeña escala, por el apoyo dado por Estados Unidos, en términos logísticos, al Ejército Constitucionalista, en especial en el asalto a Agua Prieta, Sonora; ya los villistas habían asaltado en enero de 1916 un tren en Chihuahua, matando a 18 estadounidenses que trabajaban para una compañía minera. No hay evidencia clara hacia un motivo en particular, aunque es probable que haya sido una combinación de factores, sumados al hecho de que las tropas de Villa se habían estado dedicando al pillaje como medio de subsistencia, y la incursión era buena oportunidad para ello.

Desarrollo de los acontecimientos

Villa partió de Chihuahua el 18 de febrero, con destino a Columbus. Aunque el regimiento recibió alertas de los movimientos de los revolucionarios, los reportes eran contradictorios; y aunque no fueron tomados del todo en serio, al menos sirvieron para reforzar las posiciones y permanecer atentos.

Con todo, la madrugada del 9 de marzo, las tropas de Villa incursionaron en el pueblo, comandados por  Ramón Banda Quesada, iniciaron la incursión en Columbus, gritando consignas  y vivas a México y a Pancho Villa. De alrededor de 1500 hombres que se habían desplazado hacia el norte, sólo 589 participaron en la incursión, ya que el armamento no resultaba suficiente para dotarlos a todos. Pancho Villa no participó en las acciones, y se mantuvo observándolo todo desde una colina cercana.

Sorprendidos en primer momento, el Regimiento de Caballería se repuso con rapidez y contraatacó usando armamento de mucho mejor desempeño que el de la tropa de Villa. Además, muchos pobladores de Columbus contaban con armas, que emplearon para defender sus propiedades ante los ataques, que incluían saqueos. Varios edificios fueron incendiados. Al final, el grupo de Villa fue repelido y perseguido por casi 25 km dentro de territorio mexicano.

Acontecimientos posteriores

Como resultado de la incursión, Villa se hizo con armamento, caballos y mulas, que además aprovechó para proclamar que la operación había resultado exitosa. Sin embargo, se evalúa que el costo de estos beneficios fue muy alto, ya que las bajas estimadas entre los villistas fueron de entre 90 y 170 soldados.

La respuesta de los Estados Unidos fue rápida, creando la llamada Expedición Punitiva, con la misión de incursionar en territorio mexicano para capturar a Francisco Villa, vivo o muerto. La expedición, que contó con camiones de transporte y aviones de reconocimiento, pero desistió de la búsqueda luego de seis meses sin encontrar a Villa, ante la inminencia de la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, y las protestas de México por la incursión.