Cultura tolteca

La cultura tolteca se desarrolla alrededor del 850 y 1168 d.C. en el estado de Hidalgo, México, en el periodo cultural conocido como postclásico. La zona arqueológica  de Tula fue el centro del poder de esta civilización prehispánica, que durante su esplendor contó con una población aproximada de 40 mil habitantes.

Su evolución como cultura se da a la fusión de diversos grupos étnicos que habitaban la región, como los toltecas-chichimecas y los nonoalcas; al igual que Teotihuacan, la cultura tolteca ejerció una fuerte influencia comercial, que a diferencia del pueblo teotihuacano, fue conseguida de forma militar, sometiendo a los pueblos vecinos a quienes obligaban a pagar tributo. La extensa red comercial abarcaba desde el sur de Estados Unidos hasta Centroamérica, intercambiando principalmente productos agrícolas y cerámica.

Practicaban la agricultura utilizando sistemas de canales y represas, sistema que les fue útil debido al clima semiárido de la región, la cual no presenta lluvias abundantes. El amaranto y el maíz fueron los principales cultivos que formaban parte de la alimentación de los toltecas.

Su forma de gobierno fue en gran parte de tipo militar, su sociedad estaba formada por guerreros, nobles y sacerdotes, seguidos de artesanos y trabajadores agrícolas, que en su conjunto practicaban una religión politeísta donde Tezcatlipoca y Quetzalcoatl fueron las deidades mas importantes, seguidas de otros dioses como Mictlantecuhtli y Huehueteotl, que representaban las deidades del fuego.

Atlantes de Tula son ejemplo del arte de la cultura tolteca

Su arquitectura, aunque no fue de grandes edificaciones, es notable en la pirámide de Tlahuizcalpantecutli, que sostiene las figuras de los atlantes que miden 4.60 metros y que representan guerreros vestidos con uniformes militares. Además, de diversas manifestaciones artísticas en cerámica y metales como el oro, la plata y el cobre.

La decadencia de la cultura tolteca comienza en el 1168 debido a conflictos políticos e invasiones de pueblos nómadas, a los que de forma general se les da el nombre de chichimecas, aunado a cambios climáticos que como consecuencia trajeron sequías prolongadas y carencia de alimentos.


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