La República del Río Grande

La República del Río Grande fue un país que intentó constituirse separándose del territorio mexicano, y que comprendía los territorios de Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, y una franja al sur de Texas. Su existencia se prolongó desde enero hasta noviembre de 1840.

Antecedentes

Durante su cuarto período presidencial en 1835, Antonio López de Santa Anna derogó la Constitución Federal de 1824, promoviendo las bases para un gobierno centralizado, a través de siete leyes.

El estado de Texas había estado alcanzando gran desarrollo gracias al trabajo de los colonos establecidos allí, la mayoría estadounidenses. Pero en el marco legal centralista, Texas era un territorio unido al estado de Coahuila. Al negarse a Texas la posibilidad de convertirse en estado independiente, y a instancias de los colonos, Texas inicia un conflicto por su independencia.

Para la fecha, Santa Anna pidió licencia del cargo presidencial, pero participó en la guerra de Texas, en la que fue capturado. Había dejado encargado a Miguel Berroterán, que fallecería poco después.

Santa Anna, que había sido obligado a firmar el Tratado de Velasco, donde se reconocía la independencia de Texas, no regresó de inmediato al ejercicio presidencial, sino que designó a José Justo Corro en el cargo, el cual ejercería hasta 1837 cuando sería electo Anastasio Bustamante. Es de este modo que en los estados del noreste se prendió una chispa separatista iniciada en Texas, que contrastaba con la mentalidad centralista de los presidentes que se hallaban en ejercicio.

La rebelión separatista de Texas resultó exitosa, a pesar de deberse en parte a errores atribuidos a Santa Anna. En 1836 se promulgaron las Siete Leyes con rango constitucional, lo que convertía a México en un país con gobierno centralista, y eliminaba el concepto de federación. El éxito de Texas sirvió de detonante, y las siete leyes sirvieron como excusa para el inicio de movimientos separatistas en otros lugares de México, entre ellos Nuevo León y Coahuila.

Desarrollo de los acontecimientos

La rebelión separatista comenzó en marzo de 1839 con un alzamiento de Antonio Canales en Nuevo León, y comenzó una campaña militar que usó como bandera el restablecimiento de la federación. Manuel María del Llano, que fue brevemente gobernador interino de Nuevo León, adhirió el movimiento de Canales, y juntos lograron algo de apoyo en Texas.

Representantes de los estados interesados en el movimiento, a saber Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, fundaron el 7 de enero de 1840 la República del Río Grande, nombrando a Jesús Cárdenas como presidente. La reunión fundacional tuvo lugar en un lugar llamado Rancho Oreveña, cercano a la ciudad de Laredo en Texas. Además de los estados mencionados, los insurgentes pretendían la adición de territorios en Durango, Chihuahua y Nuevo México.

La campaña militar de Canales, fue más bien desafortunada. La Batalla de Santa Rita en marzo, y la Batalla de Saltillo en octubre, fueron sendas derrotas para los separatistas. Los representantes políticos que fundaron la república tuvieron que mudarse, primero a Guerrero, en Tamaulipas, y luego a Victoria, en Texas.

En noviembre, Canales comprendió la superioridad bélica del gobierno central, en tanto se decepcionaba de la falta de apoyo recibida del gobierno texano. Aceptó una propuesta de reinserción ofrecida por el gobierno de Santa Anna, dando por concluido el experimento separatista.

Acontecimientos posteriores

Con el fin de la República del Río Grande no concluyeron los intentos separatistas de la región. En 1855, una vez separado del poder Santa Anna, que se había convertido en dictador, se restituyó el orden federal. Se intentó fundar la República de la Sierra Madre, pero el intento sólo quedó en la anexión de Coahuila a Nuevo León, formando un estado único que permaneció hasta 1864.


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