El Plan de Perote

El Plan de Perote es el nombre por el que se conoce una proclama emitida el 16 de septiembre de 1828 por el general Antonio López de Santa Anna, en desconocimiento de los resultados de la elección presidencial donde resultó favorecido Manuel Gómez Pedraza. Santa Anna se hallaba en la fortaleza de San Carlos de Perote.

Para el momento, el presidente en ejercicio aún era Guadalupe Victoria. Los candidatos más destacados eran Manuel Gómez Pedraza, Vicente Guerrero, Anastasio Bustamante y Melchor Múzquiz. El general Antonio López de Santa Anna ejercía en aquellas fechas como vicegobernador del estado de Veracruz.

Antecedentes

Para 1828, la joven nación mexicana tenía poco tiempo de haber alcanzado la independencia, y aún estaban ocurriendo acomodos políticos. Hubo un ensayo monárquico conocido como el Imperio Mexicano, con Agustín de Iturbide a la cabeza, que concluyó con la abdicación del mismo en 1823. De modo que el país cambió a un modelo republicano, con la celebración de elecciones indirectas. El primer presidente electo de este modo fue Guadalupe Victoria, cuyo ejercicio comenzó en 1825, para concluir en 1929. Por eso se llevaron a cabo nuevos comicios en 1828.

Cada candidato a la elección de 1828 tenía apoyo de grupos que hacían vida política en el país para esos días. Gómez Pedraza, por ejemplo, tenía apoyo del Ministro de Justicia. Guerrero, en cambio, era favorito del Gobernador del Estado de México. De este modo, grupos políticos, partidos y logias masónicas apoyaban a uno u otro candidato. Santa Anna era partidario de Vicente Guerrero.

El resultado de la elección fue que Gómez Pedraza obtuvo 11 votos de 36, en tanto que Guerrero obtuvo 9. Por lo tanto, correspondía la presidencia al primero, pero esto no fue aceptado de buen grado por los partidarios de Guerrero, ni por este. Uno de los que reaccionó de modo más radical fue Antonio López de Santa Anna, que decidió sublevarse el 12 de septiembre.

Desarrollo de los acontecimientos

Santa Anna se dirigió a la Fortaleza de San Carlos de Perote, en la que se atrincheró. El día 16 tenía lista una proclama en la que justificaba la insurrección como la única vía qué quedaba al pueblo cuando veía menoscabada su libertad, y cuando sus clamores eran desoídos. De esta guisa continuaba el texto, que posteriormente establecía cinco exigencias:

La primera era, no admitir al Ministro de Guerra, don Manuel Gómez Pedraza, como presidente, ni como vicepresidente. En el texto se le llama “enemigo” de las instituciones federales.

En segundo lugar se exigía una ley para la total expulsión de los españoles residentes en México, por considerarlos el origen de los males del país.

Tercero, se exigía la elección de Vicente Guerrero como nuevo presidente, para “afianzar la paz y el  sistema federal”.

En cuarto lugar, se exigía que las legislaturas convocaran a nuevas elecciones, ya que habían contrariado la voluntad del pueblo, y se debía salvar a la nación de una inminente guerra civil.

Quinto, se dejaba en claro que era la intención que el ejército que se había alzado no derramase sangre mexicana, excepto la que fuera menester para lograr la defensa del pueblo.

Santa Anna fue sitiado por tropas del gobierno comandadas por Manuel Rincón, pero pudo escapar de Perote y dirigirse a Oaxaca. Allí elaboró modificaciones al Plan de Perote el 5 de noviembre, y luego el Pronunciamiento de Oaxaca, el 20.

Acontecimientos posteriores                              

El Plan de Perote no suscitó las adhesiones que necesitaba Santa Anna para que su rebelión tuviese éxito, pero en la Ciudad de México ocurrió otro evento que le resultó favorable: el Motín de La Acordada, que provocó una reunión del Congreso que culminó con la huida de Gómez Pedraza al exilio, y el ascenso de Vicente Guerrero como nuevo presidente. Posteriormente, Guerrero sería depuesto por su vicepresidente Anastasio Bustamante.


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