La primera ciudad colonial mexicana: Villa de Santa María de la Victoria

La Villa de Santa María de la Victoria fue una ciudad mexicana situada en la desembocadura del Río Grijalva, en el actual estado de Tabasco. Fue fundada por el conquistador español Hernán Cortés el 25 de marzo de 1519, y es reconocida como la primera ciudad fundada por colonizadores españoles en México.

Los principales protagonistas alrededor de la fundación de la Villa de Santa María de la Victoria fueron el fundador de la misma, Hernán Cortés. Los pobladores originarios estaban liderados por el cacique de Potonchán, Tabscoob.

Antecedentes

En la desembocadura del actual Río Grijalva, que los pobladores llamaban Río Tabasco, se hallaba la ciudad maya de Potonchán, capital del reino o cacicazgo de Tabscoob. La región había sido explorada por el español Juan de Grijalva en 1518, que llegó a la ciudad y se entrevistó con el cacique, llegando, según se dice, a intercambiar algunos artículos con él: algunas prendas de vestir del español a cambio de artículos de oro. Grijalva planteó a Tabscoob someterse al Rey de España como vasallo, a lo que el cacique se negó, si bien no hubo intercambio belicoso. Los mayas indicaron que podían encontrar más oro hacia poniente, en una región llamada “México”.

El explorador español incursionó tierra adentro hacia el oeste en territorio mexicano, mas tuvo que regresar a Cuba por escasez de provisiones. El entonces gobernador de Cuba, Diego Velázquez, destituyó a Grijalva por no establecer ninguna colonia durante su expedición.

Luego del regreso de Grijalva a Cuba, y su posterior destitución, en 1519 se encargó a Hernán Cortés la labor de explorar las tierras al oeste de Cuba. A última hora, el gobernador Velázquez cambió de opinión y pretendió relevar a Cortés de la labor, pero éste partió apresuradamente. La expedición de Cortés navegó hasta la isla de Cozumel, donde encontró un centro poblado donde sustituyó a las figuras religiosas mayas por imágenes cristianas. Luego de tocar tierra continental en Yucatán, la cual bordeó por el norte, destaca el encuentro con españoles que años antes habían sido capturados por los mayas, y que la expedición de Cortés se ocupó de rescatar; pero uno de ellos, Gonzalo Guerrero, se había asimilado a la cultura maya y casado con una princesa local, y se negó a regresar con los españoles.

Siguiendo la línea de la costa de Yucatán, la expedición hizo cabotaje hasta alcanzar la desembocadura del río Grijalva, que los lugareños conocían como Tabasco, el 14 de marzo de 1519.

Desarrollo de los acontecimientos

En la margen izquierda de la desembocadura, los mayas habían erigido la ciudad de Potonchán, gobernada por Tabscoob. El recibimiento de los pobladores transmitía bastante desconfianza; los españoles solicitaron agua y comida, ofreciendo pagar por ello, a lo que los mayas respondieron enviando cierta cantidad de estos víveres. Argumentando que era demasiado poco, Cortés y los suyos insistieron en entrar a la ciudad, a lo que los habitantes se opusieron severamente.

La negativa de los mayas a dejar entrar a los españoles, y la insistencia de Cortés para entrar a la ciudad, desembocó inevitablemente en belicosidad, que se conoció como la batalla de Centla. Estando en desventaja los mayas en número, en armamento y en estrategia militar, su derrota fue total. Murieron muchos; tantos, que no fueron contados. Los españoles se instalaron en los aposentos y palacios de los mayas. Cortés conoció en Potonchán a una mujer maya que pasó a la historia cubierta con un manto de polémica: Malintzin, llamada Marina por los españoles, pero que fue más conocida como La Malinche.

Malintzin acompañó a Cortés como consejera e intérprete, y fue concubina del conquistador.
Así, el 25 de marzo, Cortés tomó posesión de la ciudad, refundándola como Villa de Santa María de la Victoria. El nombre “Santa María” hace alusión a la celebración católica de la Anunciación de María, y el resto del nombre alude a la victoria obtenida sobre los habitantes de Potonchán.

Acontecimientos posteriores

A pesar de que la villa se convirtió en la capital de Tabasco, pronto quedó claro que era una localidad donde la vida era sumamente difícil: estaba rodeada de selva y pantanos, y era blanco frecuente del acoso de los piratas. Los pobladores gradualmente abandonaban la ciudad para establecerse en otras mejor ubicadas. Para el siglo XVII, la ciudad perdió su condición de capital, y fue definitivamente abandonada.


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