La Paz Porfiriana

La paz porfiriana se refiere a los primeros años del largo período de gobierno ejercido por el general Porfirio Díaz, a partir de noviembre de 1876; aunque comenzó a gobernar formalmente a partir de febrero de 1877. La denominación alude a la intención de Díaz de establecer un estado de paz, por encima de otras consideraciones.

Antecedentes

Desde muy joven, Porfirio Díaz conoció la convulsa historia de México, al punto de alistarse como cadete para entrar en batalla durante la Guerra de Intervención Estadounidense, aunque el conflicto concluyó antes de poder ver acción. Ya como militar de carrera, tuvo la ocasión de luchar contra Antonio López de Santa Anna, cuya prolongada estadía en el poder y repetidas reelecciones lo habían convertido en un dictador. Luego, participó en la Guerra de Reforma a favor del bando liberal, y posteriormente contra el Imperio instaurado durante la Segunda Intervención Francesa en México. La historia de México que a Díaz le tocó vivir estaba llena de guerras y conflictos por el poder.

 

Habiendo ganado prestigio político, Porfirio Díaz se postula como candidato a las elecciones presidenciales de 1871. El presidente Benito Juárez se presentaba a su tercer período, y Díaz, que en su juventud había sido admirador de Juárez, criticó esta pretensión. No obstante, Juárez fue reelecto, aunque su fallecimiento al año siguiente le impidió culminar su período. Al momento de la reelección, Díaz se levantó en armas contra Juárez, pero tras la muerte del presidente su alzamiento se diluyó.

Posteriormente asumió la Presidencia Sebastián Lerdo de Tejada, que intentó también reelegirse al culminar su período en 1876. Esta reelección también fue cuestionada por Díaz, que volvió a alzarse en armas, esta vez de manera exitosa. Porfirio Díaz se caracterizó en aquellos años por llevar una consigna  anti-reeleccionista. Pero además de eso, consideraba que era necesario lograr estabilidad y paz al país para poder aspirar al progreso.

Desarrollo de los acontecimientos

En 1876, luego del derrocamiento de Lerdo, Díaz asume la presidencia, pero la ejercería poco más de una semana. Para 1877 se celebraron elecciones, en las que Díaz resultó vencedor.

Díaz basó este primer período en tres consignas: orden, paz y progreso. Y la idea de “paz” fue lo que se dio en llamar “paz porfiriana”, o “paz porfirista”. México era un lugar bastante violento, donde las insurrecciones ocurrían de manera rutinaria, y donde los caminos estaban plagados de asaltantes. El gobierno de Díaz se dedicó a reprimir de manera severa todas estas manifestaciones. Como es de esperarse, se cometieron excesos en este afán, limitando de modo serio la libertad de opinión.

Otro de los aspectos de este período de gobierno tenían que ver con la inversión extranjera. Díaz deseaba un acercamiento con los Estados Unidos para captar inversionistas, y ese fue el motivo por el que le interesaba pacificar el país. Se hizo otorgar facultades extraordinarias, y designó para las gobernaciones y jefaturas militares a personas de su entorno. Se reconoce así que fue uno de los períodos en los que más creció México en lo económico.

Acontecimientos posteriores

En 1880 culminó el mandato de Díaz, sucedido por Manuel González amigo personal de Díaz. Éste continuó la labor industrializadora iniciada por Díaz, culminando entre otras cosas, una línea de ferrocarril. Para las elecciones de 1884, Díaz, que había cuestionado la reelección y había peleado contra ella, se postuló de nuevo como candidato. De allí en adelante, ganaría sucesivas elecciones, y su gobierno fue entrando en decadencia hasta 1911, año en que fue desplazado por Francisco Madero.


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