La Constitución Política de la República Mexicana de 1857

La Constitución Política de la República Mexicana de 1857 fue el segundo documento constitucional que le dio base jurídica a la república mexicana. Su promulgación y acto de juramento tuvo lugar el 5 de febrero de 1857, siendo presidente interino Ignacio Comonfort, que había sustituido a Juan Álvarez.

La Constitución de 1857 recoge parte del espíritu de su antecesora de 1824, pero incorpora adiciones de corte liberal que representaron cambios radicales en la organización social mexicana. Estos cambios generaron tensiones y conflictos entre las facciones políticas conservadora y liberal, que provocaron que el mismo Comonfort la desconociera, iniciando un golpe de estado contra su propio gobierno, que llevó luego a la Guerra de Reforma.

Origen

Cuando la Constitución de 1824 es sometida a la Reforma de las Siete Leyes, a pesar de que fue restituida en 1846, quedó en evidencia que los conservadores tenían mucho margen de maniobra, favorecidos por los fueros de que gozaban el clero y los militares. Esta situación quedó más en evidencia cuando en 1853 Antonio López de Santa Anna es electo presidente, y termina tomando atribuciones de monarca y haciéndose llamar “Su Alteza Serenísima”.

El posterior derrocamiento de Santa Anna en 1855 pone en el tapete la necesidad de una Constitución más sólida. Con Ignacio Comonfort, los liberales ascendieron al poder, aportando ideas que resultaban novedosas en extremo. El camino para la nueva Constitución fue abonado por la promulgación de las llamadas Leyes de Reforma.

Redacción

La redacción del texto constitucional corrió a cargo de un Congreso Constituyente convocado originalmente por Juan Álvarez pero que, en virtud de la temprana renuncia de éste, llevó a cabo sus deliberaciones bajo la presidencia del presidente interino, Ignacio Comonfort.

Los congresistas en su casi totalidad eran de ideología liberal, lo que influyó decididamente en la redacción del documento, si bien la mayoría eran liberales moderados. Los conservadores en el Congreso Constituyente se opusieron al nuevo texto desde su concepción. Ideas como el Estado y la educación laica, la supresión de los fueros militares y eclesiásticos, y la consagración de derechos individuales, chocaban con la filosofía que para aquel entonces defendía la tolda conservadora.

Estructura

La nueva Constitución, de 128 artículos repartidos en 8 títulos, venía siendo una modernización de la Carta Magna de 1824, que incluso tomaba en cuenta la modificación territorial derivada de la pérdida de Texas y California, sin embargo, el número de estados en el nuevo ordenamiento ascendía a 25. Consagraba derechos individuales de manera específica; la libertad de porte de armas y de expresión por ejemplo.

Se prohibía la pena de muerte, salvo para delitos especialmente graves, así como penas que implicaran tormento físico, como mutilaciones y torturas.

Pero las modificaciones que abrieron la polémica entre conservadores y liberales, y que llevarían a un conflicto de dimensión nacional eran las que suprimían los fueros a personas e instituciones. Esta supresión valía para todos los ciudadanos, pero como retiraba privilegios al clero y a los militares, encontró oposición en los sectores conservadores.

Igual ocurría con el establecimiento de la educación laica y la libertad de culto. Se desconocían los títulos de nobleza y se enajenaban los bienes raíces a instituciones (con lo que la Iglesia perdía muchas propiedades). Los cambios resultaron demasiado radicales y los conflictos no se hicieron esperar, hasta encontrar dimensiones de confrontación armada.

Cambios

A pesar de que la Constitución de 1857 pudo sobrellevar los tormentosos años de la Guerra de Reforma y la Segunda Intervención Francesa en México, su vigencia estaba en entredicho, en particular en lo que se refería a la no reelección presidencial. Los intentos por lograr la reelección eran una constante para cada período presidencial. El caso más extremo lo representó Porfirio Díaz, que se mantuvo en el poder por más de 30 años.

Esta Constitución sobrevivió el resto del siglo, y fue cambiada en 1917, luego de la Revolución Mexicana, por iniciativa de Venustiano Carranza.


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