¿Quién fue Miguel Hidalgo y Costilla?

Biografía corta de Miguel Hidalgo y Costilla

¿Quién fue Miguel Hidalgo y Costilla? Miguel Hidalgo y Costilla fue un sacerdote y militar novohispano, uno de los primeros próceres de la independencia de México. Nació en la antigua hacienda San Diego de Corralejo, en el estado de Guanajuato, el 8 de mayo de 1753. Su padre fue el administrador de la hacienda, Cristóbal Hidalgo y Costilla, sobrino de un hacendado que rentaba parte de los terrenos de Corralejo.

Cursó sus estudios elementales en el Colegio San Nicolás de Valladolid, en el que se graduó con gran mérito, para luego ordenarse sacerdote. Su labor continuó en el mismo colegio, en el que llegó a convertirse en rector. Durante sus años de rectoría tuvo la oportunidad de conocer a José María Morelos, otro sacerdote que destacaría en la lucha por la independencia.

Posteriormente se radicó como párroco en la población de Dolores, donde mantuvo contacto con la gente de a pie y los indígenas. Allí comenzó una importante tarea de instruir a la población en la búsqueda de mejoras en su diario vivir, particularmente en la producción agraria y en la construcción de viviendas.

En 1808 estalló la crisis en España por la invasión francesa. Esta crisis repercutió en las colonias a lo largo de toda América, en especial en Nueva España, dando origen a toda clase de idearios y reuniones para discutir la situación política. Una mente tan inquieta como la de Hidalgo no podía mantenerse ajena a este ambiente.

Hidalgo comenzó a asistir a tertulias literarias en la residencia de Miguel Domínguez, gobernador de Querétaro, por instancias del militar Ignacio Allende. Las tertulias no eran más que una tapadera para reunirse a discutir la situación política de España y de sus colonias. Pronto se convirtieron en reuniones conspirativas contra el virrey.

Si bien la intención inicial que declararon era rebelarse contra el virrey para propiciar la restauración de Fernando VII, pronto se convertirían en movimiento independentista. Planificaron un levantamiento para diciembre de 1810, que luego Allende logró adelantar para octubre. Pero entre los conjurados ocurrió una delación que obligó a adelantar aún más la fecha.

Josefa Ortiz de Domínguez, esposa de Don Miguel, puso sobre aviso a los conspiradores acerca de que habían sido delatados, por lo que Hidalgo y los demás debieron escapar a Dolores. En su parroquia, el sacerdote organizó apresuradamente a los vecinos, llamando en la madrugada del 15 al 16 de septiembre a una misa en donde proclamó el levantamiento contra la autoridad virreinal. Esta es la proclama que se conoce como el Grito de Dolores.

Con este ejército sui géneris, Hidalgo comenzó una marcha que parecía dirigida a la Ciudad de México. Hubo en ella episodios victoriosos, como la Toma de la Alhóndiga de Granaditas, que fue bastante cruenta. Así continuaron marcha, tomando Valladolid y Toluca, y obteniendo otra brillante victoria en la Batalla del Monte de las Cruces, que era el preludio indiscutible para la llegada a la Ciudad de México.

En este punto, parecía que se manifestaban algunas diferencias entre Allende e Hidalgo. Éste último decide no avanzar sobre México, sino que se volvió a Valladolid, en tanto que Allende se dirigió a Granaditas. Junto con Aldama, planificaba despojar a Hidalgo de todo mando militar, pero otro acontecimiento tuvo lugar coincidencialmente. Un espía realista llamado Ignacio Elizondo invitó a los jefes insurgentes a una reunión en Coahuila, con el ofrecimiento de reagruparse en los Estados Unidos. Pero fue una celada para que los jefes fueran apresados.

A Hidalgo, luego de su captura, se le abrieron dos juicios: el primero, abierto por la Iglesia sobre la base de un proceso contra él que venía de 1800. Del juicio eclesiástico resultó su degradación sacerdotal, pero no fue excomulgado. Del juicio militar por insurrección fue condenado a ser fusilado, ejecución que tuvo lugar en Chihuahua, el 30 de julio de 1811. Luego de su fusilamiento fue decapitado, y su cabeza se colocó en una jaula, en una de las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas.

Diez años después, al concretarse la independencia, su cuerpo fue recuperado con su cabeza para sepultarse en la Catedral Metropolitana. En 1925, se trasladó al Ángel de la Independencia.

A pesar de su breve actuación en el proceso de independencia, Miguel Hidalgo es uno de los próceres mexicanos por antonomasia. El Grito de Dolores es conmemorado cada año en México como el Día de la Independencia, y uno de los estados del país lleva su nombre.


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